Subscribe:

Arte Popular


Arte realizado por el pueblo y para el pueblo, generalmente de una manera anónima con finalidad decorativa y con materiales simples y de escaso valor material. Corresponde a un pueblo y a una delimitación geográfica, pero no a un periodo histórico. El arte popular no tiene épocas y la continuidad de formas, colores, temas y procedimientos son características propias. No se identifica la persona del autor, pero puede clasificarse por escuelas o grupos locales. 
En este arte  se podrá apreciar los distintos tipos de soportes y técnicas aplicadas en la historia del arte popular Peruano, tales como, la cerámica, los mates, los retablos, la talla en alabastro, la pintura campesina, la textilería, la madera tallada, la orfebrería, t’anta wawas, Artesanías con materiales alternativosArte  Shipibo etc. 



Arte Popular del Cuzco

El arte popular cusqueño es el resultado del encuentro de dos mundos, de la fusión de la ancestral cosmovisión andina con la visión europea del mundo de los siglos XIV y XV. Pero al valor de este resultado sincrético se le suma la calidad, la técnica, la notable destreza propia de sus artesanos, en cualquiera de sus expresiones: textilería, cerámica e imaginería, así como en la platería y la cerería. 
No hay sitio arqueológico, ni pueblo donde no se ofrezcan hermosas piezas de artesanía. Casi en cualquier lugar céntrico de la ciudad del Cusco se pueden encontrar tiendas o vendedores ambulantes que las ofrecen, como en los portales de la Plaza de Armas, por ejemplo.         

Pero, también hay talleres de famosos artesanos reunidos tradicionalmente en el barrio de San Blas. Allí se producen las famosas esculturas de santos, Vírgenes, arcángeles y Santiagos con cuellos alargados, confeccionadas con pasta de harina de trigo, arroz y yeso por la familia Mendívil, consideradas verdaderas piezas de colección. 
Igualmente, destacan las prendas de lana de alpaca, llama y oveja, así como los sombreros de fieltro. También se puede encontrar hermosos trabajos de plata, con motivos incaicos y coloniales, cerámica diversa, instrumentos musicales como quenas, zampoñas y charangos. Uno también puede encontrar espejos con marcos de yeso y pan de oro, así como pinturas con motivos regionales. 






RETABLO  AYACUCHANO

El retablo ayacuchano es una de las expresiones de arte más reconocidas y un ejemplo del alto nivel de maestría que han alcanzado los artesanos de Ayacucho, en el Perú.
La tradición española de tener altares portátiles y nacimientos, también conocidos como "belenes" fue muy bien acogida en el mundo andino. Estas cajas contenían santos y otras efigies sagradas y eran usadas para cuidar las viviendas y a los viajeros que las llevaban consigo. El antecedente más cercano al retablo actual es el Cajón de San Marcos, patrón del ganado. Hasta ahora, el san marcos se usa para presidir el ritual de la herranza, o fiesta de Santiago, y para convocar a los espíritus que viven en las montañas. Pero el retablo siguió evolucionando. En la década de 1940, imagineros ayacuchanos e intelectuales limeños de la corriente indigenista impulsaron el renacer de este arte. El artista popular andino se cuida de transmitir sus técnicas y secretos, restringiendo la transmisión de ellos a sus descendientes y unos cuantos discípulos, quienes deben permanecer años dentro del taller para poder dominar plenamente todas las técnicas. El retablo lleva mucho trabajo y uno de los aspectos básicos es el de la preparación de la pasta para el moldeado de las figuras. Esto es muy confiable.
El Museo de Arte Popular de Ayacucho surge a partir de la voluntad de don Nicario Jiménez, gran maestro retablista, interesado en preservar las formas más genuinas del arte popular de su tierra. En el Museo, no solo se expone la obra de este singular artesano, sino aquellos objetos característicos de la tradición artística ayacuchana como las cruces de camino, las tallas en piedra de Huamanga, los mates burilados, los bastones, los objetos de cerámica de Quinua, los de hojalatería, las tablas de Sarhua, las mantas multicolores, las máscaras etc.



MASCARAS EN EL PERU
Desde sus inicios el mundo andino ha llegado a experimentar muchos cambios y procesos, logrando desarrollar diversas actividades, siendo la agricultura la actividad más importante del imperio Inca; cabe señalar que la tierra era considerada como una deidad a la cual se le rendía culto por los frutos obtenidos de ella. Las ceremonias eran utilizadas para rendirle pleitesía a sus dioses, donde podía observarse al hombre empleando distintas indumentarias que cubrían el rostro y parte del cuerpo, representando en ellas la imagen de animales considerados sagrados. El encuentro de dos culturas como son: la Andina y la Occidental, nos dio como resultado nuevas manifestaciones culturales, presentes en sus comidas, bebidas, bailes, vestuarios.
Los conquistadores nos trajeron formas de bailes, denominadas de salón ocultando su rostro con un pequeño antifaz según la ocasión. Imitación, burla, sátira o como se le denomine, el hombre andino creo sus propias danzas producto de lo observado tratando de imitar de una manera exagerada y burlesca el porte y movimiento del Español cubriéndose con mascaras fabricas por ellos mismos.“… La máscara constituye un elemento muy importante en el vestuario de las danzas, además de ser un producto artístico sumamente expresivo. Es conocido que las mascaras andinas representan en su mayoría personajes de la colonia, de la República e incluso de la actualidad, de manera grotesca y burlesca, si bien es cierto la máscara ejerce la sátira contra el dominador, también cumple una función transformadora. No solo satiriza al dominador, sino que lo transforma, desposeyéndolo de su poder…
De esta manera a través de la máscara se manifiestan identidades, tanto del personaje como del individuo en relación al grupo humano que les rodea, así mismo la máscara cumple una función transformadora, tomando alavés un aspecto mediador entre dos mundos al mismo tiempo, el del personaje y la identidad de la persona. Existe también una transformación del pasado en presente sin que el primero se anule o viceversa. La comunicación o expresión ha sido siempre el punto más importante para elser humano en la que se ha valido de distintos medios ya sea por gestos, movimientos corporales, sonidos vocales, entre otros; creando así muchas formas artísticas en sus diferentes gamas, siendo una de ellas la máscara.“En las diversas culturas, tanto antiguas como actuales, la máscara ha tenido diferentes funciones. Por esta razón, las posibilidades de clasificación se moverían alrededor del personaje que representa, de los materiales empleados para construirla, de los colores básicos usados en su decoración, etc.”
En el Perú las mascaras aparecen juntamente con las danzas populares. Siendo de acompañamiento necesario en ceremonias, procesiones, veneración, despedidas, etc.“… Las festividades en el Perú, sobre todo a nivel andino, tienen un ingrediente especial que se manifiesta en el uso de máscaras, las cuales cambian deforma, diseño, expresión, tamaño y color; dependiendo de la ceremonia que se ha de celebrar y que podría ser religiosa o de adoración, carnavalesca, de guerra o paz; hasta un momento fúnebre, puede motivar su uso, en un acto pagano o acaso espiritual, con la cual invocar por el recibimiento del ser fallecido…”
Las mascaras son gestos tradicionales de gran antigüedad que sobreviven gracias a los acontecimientos, fechas o conmemoraciones, es un viejo patrimonio salvado gracias al sentimiento de unos cuantos.
“… La máscara, sola, colgada en un clavo en la pared de una casa carece del  poder que tiene, ya puesta y conformando un todo con el danzante, su traje, la música y los movimientos propios. Entonces, ellas recién cobran vida, se posesionan de los personajes y los transfiguran, como salidos de un mundo mágico…”
La máscara también afirma la identidad cultural de la comunidad. Es un arte creado por el pueblo y al servicio de sus creencias, estas han sido elaboradas generalmente en el anonimato, actualmente ya se conocen algunos artesanos mascareros quienes extraen materiales de su propio entorno. Hojalata, cueros curtidos y sin curtir, madera, maguey, cartón, papel, yeso, etc. buscando la mejor expresión a sus macaras.



MATES
Los mates burilados están echos del fruto seco de la calabaza (Lagenaria vulgaris) a la que  previamente se le a extraído la pulpa , para grabarla se utiliza el buril. Este antiguo arte se practica principalmente en las comunidades campesinas de los Departamentos de Huancayo y Ayacucho y en menor proporción en otros Departamentos.





ARTESANIA EN PIEDRA DE HUAMANGA
En el departamento de Ayacucho - Perú, hay abundancia de  Piedra de Huamanga  (alabastro)  formada por sedimentos de origen volcánico, por lo cual los artesanos la utilizan mucho, trabajando en ella desde esculturas hasta preciosas miniaturas.



Arte  Hojalateria
La ciudad de Huamanga Colonial, desde sus inicios se caracterizó por albergar a grandes cultores de la artesanía ayacuchana, al igual que otras líneas artesanales la hojalatería también fue parte de la historia y supo mantenerse viva . Los escritos mencionan que desde mediados del siglo XVI y XVII ya existían artesanos hojalateros en Huamanga, al igual que tejedores, ceramistas, artesanos especialistas en la filigrana, mates burilados, talabartería, entre otros.
De esta forma la línea artesanal de hojalatería por tener característica colonial a su llegada al Perú se fusiona con la cultura andina donde nace una nueva composición en las características de los productos artesanales. En sus inicios ésta línea se caracteriza por la elaboración de productos de carácter utilitario – doméstico, como son los baldes, tinas, peroles, jarras, vasos, regaderas, candelabros, etc , ya por inicios del siglo XX se perfeccionan aún más con la elaboración de artículos como las cocteleras, mecheros, lámparas, embudos y artículos decorativos.
A finales del siglo XX e inicios del siglo XXI la hojalatería fue paulatinamente perdiendo su importancia y valor como actividad popular, esto a causa de la introducción de objetos de plástico, aluminio y productos electrodomésticos que desplazaron y reemplazaron la hojalatería. A pesar de éstas dificultades la hojalatería ya venía transformándose, especialmente en la elaboración de objetos utilitarios y decorativos adecuándose a las necesidades del mercado local, nacional e internacional.
En los últimos 50 años la ciudad de Huamanga contaba con grandes cultores de la hojalatería. Maestros como Julián Saturnino Rivera Cordero por el Barrio de la Magdalena, Pedro Vilchez Palomino por el Jirón Londres. Teófilo Araujo Choque por el Barrio de Belén, Puente Nuevo y posteriormente por el barrio Miraflores, Antonio Prada y familia por San Juan Bautista, Ignacio Bautista Cuadros por Quinuapata, León Yalucachi (Puente Nuevo), Eusebio Barboza López por La Magdalena, Eleuterio Cuya Llantoy por Barrios Altos, Amadeo Navarro por el Barrio La Libertad , Gerardo Ochoa Morales y Segundo Auqui en la ciudad de Huanta, entre los más representativos.
En la actualidad la mayoría de éstos talleres se extinguieron o están a punto de hacerlo, pues en la práctica como línea artesanal solo lo ejercen una asociación y un par de familias. Esto se debe a diversos factores, ya sea por falta de promoción (pues todo proyecto en su mayoría está destinado a apoyar solo textiles, cerámica, piedra de huamanga, retablos, entre otros por la cantidad de artesanos que lo practican) falta de apoyo y difusión por parte de instituciones del Estado y privadas en forma agresiva y óptima.











TANTA WAWA

Al celebrarse la llegada de las almas, es tradición muy ancestral en el ande peruano y también en Huancavelica realizar ceremonias con el conocido “tanta wawa” o “pan bebe” como ofrenda muy especial que se ofrece en un altar, a las personas que partieron al más allá.
Saturnino Guerra Quispe, panadero ayacuchano "El señor de las wawas". Es campeón de diversos concursos de t’anta wawas. Se trata del tradicional bizcocho de Todos Santos en Ayacucho.
T’anta wawa, wawa tanta o simplemente wawa es el bizcocho serrano por antonomasia, tradicional en las ciudades de Puno, Cusco, Huancavelica y Ayacucho. Su nombre viene de t’anta (pan) y wawa (niño), niños de pan, en quechua.
Sobre todo en el “Rincón de los muertos” (Ayacucho) hay la costumbre de regalar y comer t’anta wawas cada 1 de noviembre, día de Todos Santos. Es la única fecha del año en la que se ven grandes cantidades de wawas, caballos, trenzas y otras formas tradicionales de este pan. Si por estos días usted va a las agencias interprovinciales que vienen de la ciudad de las 33 iglesias, lo envolverá un olor dulzón a bizcochuelo, que llega en cajas. Los ayacuchanos residentes y sus asociaciones en Lima y en el extranjero han seguido la costumbre y con antelación hacen sus pedidos de t’anta wawas para regalar a sus amigos y familiares. Uno de los que tiene más pedidos es Saturnino Guerra Quispe, un panadero ayacuchano de 73 años de edad que ha sido reconocido en varios concursos de t’anta wawas. Sus suaves bizcochos también han hecho delicias en los festivales que ha participado: en Italia, Alemania, Estados Unidos, Brasil y Argentina.
Don Saturnino, quien en sus ratos libres también le da a la guitarra ayacuchana, dice que el secreto es la combinación de las harinas. “No uso nada de químicos para las wawas, solo harina de habas, de trigo y de alverja, levadura, manteca de chancho y huevo.” Para los “ojitos” y adornos de la wawa o el caballo se utiliza ajonjolí, maní y pasas. Y el proceso ahora lo hace con las máquinas y puede estar lista en veinte minutos, cuenta. Solo uno de sus hijos, Felipe, está interesado en seguir esta tradición y continúa las enseñanzas del padre en la panadería de la Mariátegui 313, camino al cementerio, en Ayacucho.
Las wawas pueden superar el medio metro de tamaño, de acuerdo con el pedido que haga el cliente. La empresaria panificadora Gladys Cabezas Pineda es huantina y de niña también empezó a hacer wawas.
Explica que la tradición en Huanta es que las wawas se remojen ligeramente en un vino tinto oporto para apreciar mejor su sabor. Aunque hoy más se consume con una buena taza de leche con chocolate. Tradicionalmente, uno regala t’anta wawas a sus comadres y t’anta caballos a sus compadres o a los aspirantes de ellos. Los niños y jóvenes también regalan wawas, con lo que establecen así futuros lazos de compadrazgo, siguiendo la tradición. En Huanta, a diferencia de Ayacucho, no se utilizan las harinas de alverjas y habas, solo harina de trigo combinada con harina del norte, también por una cuestión de costos. Pero esta mezcla permite que la masa no necesite del palito de carrizo que a modo de columna vertebral se pone en las masas ayacuchanas para que no se desarme la tanta wawa. Todavía se puede ver algunos hornos tradicionales que a leña cocinan las t’anta wawas. Pero a leña o en horno industrial, como dicen, el secreto está en las manos, en el amor que se pone para este bizcochuelo, que en Ayacucho es símbolo de la amistad.



ARTE SHIPIBO

El grupo étnico shipibo-konibo habita tradicionalmente la cuenca del río Ucayali, uno de los principales tributarios del río Amazonas en el Perú. Pertenece a la familia lingüística Pano y se caracteriza por tener un estilo de vida ribereño. Es actualmente uno de los grupos indígenas con mayor población en la región.
En la actualidad los shipibo aseguran su subsistencia combinando diferentes actividades productivas. Los hombres cazan, pescan siembran las chagras y jornalean; las mujeres trazan los diseños kené en los objetos de uso cotidiano y en los productos destinados al mercado de artesanías.
La cuenca del Ucayali ha sido un espacio de coexistencia e intercambio cultural de notable complejidad y riqueza. El desarrollo del arte shipibo-konibo es fruto de estos intercambios culturales históricos y en los últimos años, del crecimiento del turismo en la localidad.
Recientemente algunas comunidades se han asentado en la cuenca del río Purús, así como en los centros urbanos, especialmente en Pucallpa, la segunda ciudad de la Amazonia peruana, donde vive la mayoría, y en la vecina comunidad de San Francisco de Yaranicocha, uno de los principales lugares de producción y comercialización de objetos adornados con kené.
Por encima de todo el infortunio al que está sometida la comunidad shipiba, insurgen destacados artistas plásticos. Las mujeres, con su bella y mágica disposición para las manualidades, expresan sus sentimientos a través de una amplia gama de materiales, formas, líneas y colores; utilizando para ello pintura, arcilla, metal, semillas y huesos que emplean en la confección de primorosos collares, diademas, sortijas, pulseras y brazaletes; así como bordados y aplicaciones en manteles, servilletas, mantas, ropa, etc. Y al lado, resalta entre los varones la destacada figura de Robert Rengifo Rengifo conocido como Chonomëni o "el que pinta bonito".
En las comunidades shipibo-conibo de las riberas del caudaloso Ucayali, la casa familiar es un pequeño y funcional taller artesanal. Allí, la mujer shipiba-coniba trabaja diariamente en la confección de telas bordadas. En los dibujos y en la fijación de las telas se utilizan técnicas antiquísimas como: pigmentos naturales, mezclados con arcilla que sirven a la elaboración de las pinturas, y gracias a las astillas de caña brava, espinas de pescados o huesos de animales se remplazan maravillosa y eficientemente los pinceles o espátulas.
Arte Textil
Antiguamente los shipibo-konibo sembraban algodón en sus chagras, hilaban y tejían las telas; empleaban colorantes naturales para pintar los diseños en las faldas, “cushmas” y coronas. Las artesanas no emplean ningún instrumento para medir los trazos, no hacen maquetas ni borradores. Se colocan frente a una tela y comienzan a plasmar diseños guiándose por las visiones de sus pensamientos. Los trazos representan un armazón de caminos por los que los seres viajan comunicándose entre sí y transportando conocimiento, objetos y poderes.
Actualmente las mujeres shipibo emplean diversos métodos de trazado del kené. Algunos son pintados con barro y corteza de nogal, utilizando una astilla de madera o un pincel, sobre telas industriales. Otros son bordados con hilos de colores y cosidos como aplicaciones; también se encuentran hechos en telar con hilos de algodón de diferentes tonalidades para componer tejidos de diversos tamaños, paños y pulseras.



CERÁMICA CHULUCANAS
Chulucanas es una pequeña ciudad ubicado a 1 hora de Piura al norte del Perú que es conocido como un pueblo de artesanos herederos del legado artístico de sus ancestros los Vicus y Tallanes, quienes habitaron la región en la época precolombina. De los Vicus adaptaron la técnica de decoración “en negativo” por la que ahora son tan conocidos en el mundo.
Ésta técnica es la principal característica que distingue a los artesanos de cerámica de Chulucanas y que fue redescubierta por Gerásimo Sosa en 1978 para volverla a utilizar y ponerle el sello de distinción a sus obras. Los artesanos de Chulucanas adoptaron la técnica del Paleteo de los antiguos hombres de Tallan para modelar las vasijas. Método que se realiza utilizando una paleta de madera y una piedra redondeada.
Una vez realizado el modelado, se procede al bruñido con piedras de río. Hasta este punto la cerámica es hecha íntegramente a mano para lo que requiere de la destreza heredada por lo artesanos, que hacen magia con sus manos al dar las formas por las que sus obras serán reconocidas además de tener el sumo cuidado para no producir ninguna rajadura.
Luego las piezas son colocadas en hornos de leña donde se queman a altas temperaturas. Los hornos por supuesto son construidos de forma artesanal por los propios alfareros para los cuales utilizan la leña de algarrobo para calentar a la temperatura deseada. La decoración de los ceramios es todo un proceso artístico en el se usan motivos costumbristas y darle los últimos toques a los productos que luego serán expuestos en los mercados tradicionales.
La Cerámica de Chulucanas es una representación artística y cultural que encierra la historia de un antiguo pueblo en su realización, algo que debemos aprender a valorar no solo por el trabajo que se toma sino por el tiempo que cada una de las piezas es concebida en la mente del artista.




CERÁMICA DE QUINUA
Quinua es un pueblo que está ubicado en la provincia de Huamanga, Ayacucho, Perú. Allí se encuentra una producción de cerámica de alta calidad. A la cerámica que proviene de esa región se le llama cerámica de Quinua. Se usa la arcilla conocida como llinco, de color rojizo y crema. Los ceramistas de Quinua se especializan en objetos de uso ritual, pero también elaboran menaje doméstico. Las piezas más representativas de la cerámica de Quinua son las iglesias, que en el imaginario andino protegen las viviendas de los malos espíritus. También son comunes los toros de Quinua, que se colocan en los techos para proteger las casas de los rayos y también cuidar el ganado.
La venta de cerámica es el principal ingreso de las familias de Quinua. La cerámica tiene en Quinua un origen mágico que forma parte de la tradición de esta comunidad de artesanos
Ceramios muy coloridos con motivos costumbristas o vasijas utilitarias que sirven como ollas y maceteros de gran calidad producen los ceramistas de Quinua. Ellos venden su producción en Ayacucho y otros lugares del Perú, y ahora piensan aprovechar el auge de las exportaciones peruanas para llevar su arte al mundo.






MUÑECAS PERUANAS
Doña  Máximiliana Palomino de Sierra, de 80 años de edad, es heredera de una larga tradición familiar en el Cusco.  La fama de sus muñecas ha traspasado el famoso  barrio de San Blas  desde hace más de cincuenta años. El legado viene por línea paterna;  Máxima y sus hermanas, desarrollaron la habilidad por la imaginería, al influjo de su padre, don Fabián Palomino Mujica,  quien fue un destacado pintor de imágenes religiosas.
Las muñecas de doña Maxi llamaron la atención en las fiestas del “Santurantikuy” que se celebra cada 24 de diciembre en el Cusco, donde se confrontan con imágenes de otras poblaciones de la región.
Junto a su esposo Enrique Sierra Carrasco desarrollaron una técnica especial de imagineria llamadas “Muñecas tradicionales” o “Muñecas documentadas”; verdaderas esculturas hechas a base de  cartón prensado con pasta de yeso y alambres.
Para crear estas muñecas los esposos Sierra han viajado a lo largo y ancho del país, recogiendo información a través de entrevistas y fotografías de las fuentes originales. El producto de estas investigaciones son “Muñecas únicas en su especie”; cada una de ellas tiene rasgos característicos de su región.
El trabajo de los esposos Sierra ha sido reconocido dentro y fuera del país. Algunas de sus muñecas son exhibidas en diversos museos del mundo. Desde 1997, doña Máximiliana ostenta el título de “Gran Maestra de la Artesanía Peruana.
Los esposos Sierra reproducen con una fidelidad asombrosa, personajes de nuestra historia como Miguel Grau, Ricardo Palma, Jorge Basadre, José de San Martín y Simón Bolívar, entre otros.




ARTE TEXTIL
Los tejidos en Perú son parte de un legado que data de más de 2000 años de antigüedad. La finura y calidad de los textiles Peruanos ha sido siempre una obra de paciencia, conocimiento, y habilidad de los tejedores, mas no la tecnología que ella (o él) emplea. El sencillo telar de espalda, que no ha cambiado en muchos siglos es usado para tejer los diseños más intrincados.
Los expertos en textiles, manifiestan que los antiguos Peruanos emplearon prácticamente todos los métodos de tejidos, y decoraciones textiles, conocidos ahora, con la sola excepción del estampado con rodillo, y algunas técnicas de reciente invención, y con esos recursos, lograron productos mucho más finos que los hechos contemporáneamente.
Existen tres razones principales por las cuales el arte textil adquirió tal importancia en Perú, y consiguientemente alcanzó tal grado de excelencia:
·         El rudo clima de las montañas requiere vestidos realmente abrigadores. Incluso en la Costa era importante tener ropa abrigadora para protegerse de la fría niebla.
·         El pueblo peruano era el único pueblo pre colombino que tenía acceso a la lana de los camélidos americanos (llama, alpaca, vicuña) Además ellos cosechaban algodón en la Costa.
·         Además en el contexto de la cultura Andina (altamente desarrollada y centralizada), había mucho tiempo libre entre las actividades de la siembra y la cosecha. Ese era el tiempo que podían dedicar a las artes. En el Imperio Inka, de manera especial, las mujeres escogidas podían dedicar sus vidas enteras al arte del tejido.

LOS TEJIDOS
Los tejidos Peruanos contemporáneos, son hechos de lana de ovino, de alpaca y llama. La lana es procesada como siempre lo fue con las ruecas (hilandería de mano). Cada poblado tiene sus propios dibujos. Hay cientos de técnicas, diseños estilos y prácticas asociadas con la actividad textil.
Para la confección de diferentes prendas emplean diversas combinaciones cromáticas y pueden variar en tamaño de acuerdo a las regiones. Parece que los tejidos han sido siempre objeto de identificación y estatus. Cada área tiene un diseño propio que puede ser usado en una forma distinta de moda.
El estatus social de una mujer era definido por la calidad de sus tejidos. Una hábil tejedora era vista en su comunidad como persona capaz en muchas otras actividades. Se producen también diferentes calidades de una determinada prenda. Una lliclla, o Chal puede ser hecha para uso diario, o para ocasiones especiales El naciemiento de un niño por ejemplo está marcado tradicionalmente por el tejido de una nueva prenda, tanto como la muerte de algún ser querido que es conmemorada de manera similar.



ALTERNATIVO


MusicPlaylist
Music Playlist at MixPod.com

1 comentarios:

Estrella Arana dijo...

me gusta mucho esta página :)

Publicar un comentario en la entrada